En esta tabla doy cuenta de las potencialidades y retos que enfrenta la educación universitaria en América Latina frente a la brecha digital; de los nuevos espacios de trabajo y sus desafíos; además de mi universidad respecto a estas oportunidades y complejidades. Ofrezco a manera de consideraciones finales lo siguiente:
La educación
universitaria en América Latina ciertamente enfrenta restricciones
presupuestales, transnacionalización y mayor participación de la iniciativa privada,
así como fuga de cerebros. A la demanda social de conocimientos y a la
incapacidad de los gobiernos para dar respuesta desde las modalidades
presenciales, limitadas por la infraestructura y los costos de operación, se
presenta como alternativa el modelo virtual, que harían de la instrucción
superior un derecho para las mayorías. Esto sería posible con menos recursos y
con considerables rangos de accesibilidad, flexibilidad y estándares óptimos de
calidad. Se espera que al aumentar los niveles educativos de una nación haya
repercusiones positivamente en la vida de sus ciudadanos. Tomando en cuenta que
el sistema actual lleva a establecer fuertes nexos entre saber y mercado o a
impulsar carreras donde habrá poco mercado de trabajo, los modelos
universitarios podrían ser más eficientes al propulsar investigación
estratégica e introducir los cambios en el currículo y la pedagogía, que
permitan transiciones hacia formas de educación de cara a la “sociedad
cuántica”, que se anuncia privará en el futuro cercano. Las transformaciones
tecnológicas y educativas tendrían que responder al discernimiento colectivo de
sus mejores usos evaluando sus riesgos desde posiciones éticas y humanitarias.
Solo así se justificaría ampliamente la promesa de “comunidades inteligentes” o
“comunidades de conocimiento”.

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